Los frutos de la visita del Papa León XIV a Canarias

La comunidad eclesial y organizaciones como Proclade Canarias recogen el legado del Santo Padre: una llamada profética a la acogida, el protagonismo juvenil y la dignidad humana frente a la realidad migratoria.

La reciente visita apostólica del Papa León XIV a España, con sus paradas de hondo calado pastoral y humano en Tenerife y Gran Canaria, no ha sido un evento pasajero. Los frutos de este viaje se van asentando en el corazón de las comunidades locales. Hoy recogemos este sentir a través de cuatro testimonios que reflejan cómo la presencia del Pontífice ha transformado la percepción de la frontera en un espacio de humanidad compartida.

Arguineguín: El epicentro de una dignidad innegociable

Para quienes viven y trabajan diariamente en la atención a las personas migrantes, la parada del Papa en Arguineguín supuso un respaldo absoluto a una labor tantas veces invisibilizada. José Antonio, misionero claretiano de la comunidad de Las Rehoyas en Gan Canaria, destaca el giro de perspectiva que supuso la presencia de León XIV en el puerto grancanario:

«Doy gracias a Dios por haber tenido la oportunidad de ser testigo de la cercanía, la implicación y la valentía del Papa León ante la realidad migratoria vivida en Arguineguín. Su presencia y sus palabras han sido un signo de esperanza para tantas personas que sufren las consecuencias del desplazamiento forzado, la pobreza y la exclusión.

En un momento en que las migraciones suelen abordarse desde el miedo, la seguridad o el rechazo, el Papa ha sabido situar en el centro a la persona humana, recordándonos que cada migrante tiene un nombre, una historia y una dignidad que deben ser respetados y protegidos. Su compromiso ha trascendido los discursos para convertirse en una llamada firme a la solidaridad, la acogida y la fraternidad.

La visita a Arguineguín puso de manifiesto una vez más que las fronteras no pueden convertirse en lugares donde se pierda la humanidad. El Papa León se ha consolidado como una voz potente y profética en defensa de la dignidad humana… La acogida, la protección y la promoción de las personas migrantes no son una opción, sino una exigencia de nuestra humanidad compartida.

Como creyente y como persona comprometida con la realidad migratoria, esta experiencia me reafirma en la convicción de que otro mundo es posible cuando ponemos a las personas en el centro. La presencia del Papa en Arguineguín ha sido un mensaje claro para la Iglesia, para las instituciones y para toda la sociedad: la acogida, la protección y la promoción de las personas migrantes no son una opción, sino una exigencia de nuestra humanidad compartida».

Tenerife y el impulso para «Alzar la Mirada»

El impacto también resonó con fuerza en Tenerife, donde la llamada a la acción sacudió las estructuras de las organizaciones de cooperación y desarrollo. Candy, vicepresidenta de Tenerife de Proclade Canarias, comparte cómo este encuentro ha supuesto un revulsivo tanto para la fe personal como para la proyección institucional:

«La visita del Papa León XIV a España y a Tenerife ha sido un acontecimiento realmente especial que nos ha tocado el corazón. Más allá de lo que haya significado para cada persona, el Santo Padre ha dejado huella y nos ha invitado a detenernos y a ‘alzar la mirada’.

Ha sido un encuentro que ha animado a nuestras comunidades, que ha invitado a la reflexión, tanto a creyentes como a no creyentes, y que ha puesto en el centro algo fundamental: la dignidad de cada persona, independientemente de su origen o condición. Un mensaje que conecta profundamente con la labor que realizamos desde Proclade Canarias. Para mí, ha sido un toque de atención y un impulso renovado para seguir viviendo la fe desde el compromiso, la fraternidad y el servicio a los demás. Es necesario abrir el corazón y mirar con los ojos de Dios, para descubrir en cada persona y cada rostro, a Jesucristo».

«Una serenidad que mueve montañas» y agita conciencias

Pepa, secretaria de Proclade Canaria ha conectado tanto con los grandes discursos de la visita, como el pronunciado ante las autoridades en el Palacio Real, como con los gestos espontáneos e íntimos en el puerto canario, evocando de manera inevitable el carisma claretiano:

«Si tuviera que definir la visita del Papa León XIV a nuestro País, y especialmente a nuestras islas, la definiría como la serenidad que mueve montañas. Su mirada serena pero a la vez sufriente con los testimonios de las personas, su cercanía y acogida a todos lo que se acercaban, y su cordialidad con gestos misericordiosos con los migrantes en el Puerto de Arguineguín, ‘me han robado el corazón’, como diría el Padre Claret; y ha producido un terremoto no solo en la Iglesia española, sino en la sociedad en general.

Desde su discurso en el Palacio Real, surgió en mí un deseo inmenso de escucha, de cambio, de acogida… ‘La verdad es siempre más grande que nosotros y por eso nos sorprende…’ Estas fueron sus palabras que el primer día resonaron en mi interior y que han hecho este viaje del Papa un regalo del Espíritu Santo en mí».

La hoja de ruta del «Ser, Estar, Amar»

El verdadero reto de una visita papal comienza cuando el avión despega de regreso a Roma. Para Lali, responsable de oficina técnica de Proclade Canarias, el legado se convierte entonces en un plan de trabajo intergeneracional. Lali resume la experiencia vivida en las jornadas compartidas como un mapa de ruta condensado en tres palabras clave que deben marcar el rumbo:

«La visita del Papa León ha sido un soplo e impulso por estas tierras canarias. Ha visibilizado de una manera especial, con mucho respeto y ternura, el problema de la inmigración, se le ha puesto nombres, rostros, testimonios… y es un problema que sigue existiendo. Acogida, esperanza, humanidad, estas son las palabras que más han resonado en los días de la visita.

Compartimos una bonita jornada con cientos de personas. Muchos jóvenes, con inquietudes, con ganas de hacer, con necesidad de Dios, a los que hay que cuidar, acompañar y guiar. Muchas personas mayores, a las que tenemos que escuchar, cuidar y apoyar, porque son los que han ido haciendo camino e Iglesia antes que nosotros. ACOGIDA, ESPERANZA, HUMANIDAD. En estas tres palabras cabe todo. Dios nos llama a tener un corazón abierto para acoger a toda persona que lo necesite (…) Que el corazón se nos encoja cuando el mundo sufre, y no solo seamos capaces de alzar la mirada, sino alzar la voz por aquellos que no pueden. SER, ESTAR, AMAR».

Canarias ha sido el espejo donde la Iglesia universal ha mirado de frente algunas de las heridas del mundo contemporáneo. El desafío ahora radica en transformar esta vivencia en estructuras de hospitalidad y en una narrativa institucional que siga alzando la voz por los que no la tienen.